Las canciones que nunca fallan en una boda (y las que conviene pensarse)
Un repaso a los temas que llenan la pista en las bodas españolas y a los que suelen vaciarla.
Llevamos más de mil bodas al año viendo qué se pide y qué se vota desde el móvil, así que esto no es una lista de opiniones: es lo que la gente pide de verdad en las bodas españolas. Aviso de entrada: no existe la playlist perfecta, existe la playlist adecuada para los invitados que tienes.
Las que llenan la pista en cualquier boda
Hay un grupo de canciones que funcionan con independencia de la edad, la región y la hora. Suelen tener tres cosas en común: todo el mundo se sabe el estribillo, tienen un momento reconocible desde los dos primeros segundos, y no exigen saber bailar.
En España ese grupo lo forman clásicos como Mi gran noche de Raphael o Mamma Mia de ABBA, el reguetón de primera hornada tipo Gasolina, y los temas recientes que han pasado por todas las radios. Un buen indicador: si suena en un chiringuito en agosto, funciona en una boda.
Las que dependen del público que tengas
Aquí está la mayoría del repertorio, y es donde se gana o se pierde una pista de baile. Una boda con muchos invitados de veinte a treinta y cinco años aguanta una sesión bastante más moderna. Una con tres generaciones sentadas a la mesa necesita alternar, o perderás a la mitad en media hora.
Lo mismo pasa con la región. En Galicia, Andalucía o el País Vasco hay temas que levantan a todo el mundo y que a doscientos kilómetros no dicen nada. Si os casáis lejos de donde vive la mayoría de vuestros invitados, avisad al DJ: esa información vale más que una lista de canciones.
Las que suelen vaciar la pista
Cuatro categorías, por orden de peligro. Las lentas fuera del momento del primer baile: una balada a la una de la mañana manda a media pista a la barra y cuesta veinte minutos recuperarla. Los temas muy largos o muy progresivos, que en un club funcionan y en una boda no. Las canciones que solo conocéis vosotros dos, por muy vuestras que sean. Y los clásicos de boda quemados: hay bodas donde arrasan y otras donde la gente pone los ojos en blanco.
Ninguna está prohibida. Solo conviene que sean una decisión, y no una sorpresa a las dos de la mañana.
Cómo saber cuáles quiere tu gente
La forma más fiable es la más obvia y casi nadie la usa: preguntarles. No con un formulario tres meses antes, que nadie rellena, sino el mismo día y en el momento en que tienen el móvil a mano.
Durante el banquete, con un código QR en las mesas, los invitados pueden pedir sus canciones y votar las que ya han pedido los demás. El DJ ve la lista ordenada por votos antes de que se abra la pista y decide con qué se queda. No es una encuesta: es saber, con números, qué va a funcionar en esa boda concreta.
La parte divertida es que casi siempre aparecen dos o tres temas que nadie habría puesto en la lista y que acaban siendo los de la noche.
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